La Agrupación Artística Aragonesa, a través de la Fundación Ibercaja Patio de la Infanta, organizó el pasado 13 de enero la sesión «Entidades centenarias aragonesas: memoria, convergencia y continuidad cultural en la ciudad de Zaragoza», en el marco de su compromiso con la reflexión sobre el patrimonio cultural y el papel de las instituciones históricas en la Zaragoza contemporánea.
La sesión se desarrolló a partir de una reflexión vinculada a la gestión del patrimonio cultural y a una experiencia institucional sostenida en el tiempo. Desde 2019, Ángel Redolar Cortés ejerce la presidencia de la Agrupación Artística Aragonesa, y es en ese contexto de gestión, toma de decisiones y responsabilidad patrimonial donde fueron tomando forma muchas de las cuestiones abordadas.
Desde el inicio, se evitó un enfoque conmemorativo del asociacionismo histórico. A lo largo del recorrido, la atención se desplazó desde la celebración de efemérides hacia una mirada crítica sobre el asociacionismo cultural centenario en Zaragoza, centrada en cuatro entidades del tejido cultural de la ciudad: la Agrupación Artística Aragonesa, el Ateneo de Zaragoza, la Real Sociedad Fotográfica y la Sociedad Filarmónica de Zaragoza.
El desarrollo de la sesión se apoyó en tres nociones —memoria, convergencia y continuidad— que permitieron pensar estas entidades como estructuras culturales de larga duración. El valor patrimonial no quedó ligado únicamente a la antigüedad, sino a la capacidad de las asociaciones para mantenerse activas, adaptarse y producir sentido en un ecosistema cultural muy distinto del que motivó su creación.
El recorrido histórico situó el origen de estas entidades a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en un contexto marcado por la falta de infraestructuras culturales estables y la ausencia de circuitos consolidados de legitimación artística en Aragón. A lo largo del siglo XX, la progresiva institucionalización de la cultura, el desarrollo de políticas públicas y la profesionalización del sector fueron transformando muchas de las funciones que estas asociaciones habían desempeñado en sus inicios, sin que ello supusiera su desaparición.
En este marco, se atendió también a la desigualdad existente en la construcción de los relatos históricos de las entidades analizadas. Mientras algunas cuentan con estudios consolidados y archivos integrados en fondos públicos, otras —de manera especialmente significativa la Agrupación Artística Aragonesa— carecen todavía de una reconstrucción histórica sistemática, lo que ha condicionado su visibilidad y reconocimiento patrimonial.
La Agrupación Artística Aragonesa apareció como un ejemplo de continuidad institucional a lo largo de más de un siglo, atravesando distintos regímenes políticos y profundas transformaciones culturales. Esta continuidad permitió introducir una reflexión sobre el patrimonio entendido no como fijación del pasado, sino como un proceso sostenido de uso, adaptación y activación. Desde esta perspectiva, prácticas desarrolladas en su seno, incluso aquellas alejadas de sus fines fundacionales —como el ajedrez—, adquirieron sentido como elementos estructuradores de permanencia.
El tramo final abrió una reflexión sobre algunos de los riesgos que afrontan las entidades centenarias en el presente. En palabras del propio ponente, Ángel Redolar, desde la coordenada de la AAA: «Porque, quizá, el mayor fracaso para estas entidades hoy día no sea desaparecer —aunque ese riesgo siempre exista—, sino seguir existiendo sin ser realmente pensadas; y pensar y repensar estas instituciones, identificar qué podemos hacer hoy con ellas, es, en última instancia, una forma de cuidarlas».
Esta conferencia servirá como marco de análisis previo a la mesa redonda que, nuevamente, acogerá la Fundación Ibercaja y que reunirá a los representantes de las cuatro entidades culturales centenarias mencionadas. El encuentro tendrá lugar el próximo 5 de febrero en la sede central de Ibercaja, Patio de la Infanta, bajo el título «Presente y futuro de las entidades culturales centenarias de Zaragoza».

